La frase ocupa toda una tapia del aparcamiento y es, sin duda, un motivo de orgullo para su torcida, considerada, desde el año 2007, Bien Cultural de la Ciudad de Río de Janeiro. El Flamengo surgió de un club de remo y hoy en día cuenta con secciones de todo tipo: voleibol, baloncesto, fútbol sala, waterpolo y una serie de deportes olímpicos. Pasear por el recinto es trasladarse a los años 80 de España: instalaciones vintage y un ambiente relajado que invita a practicar deporte y a charlar de fútbol, sobre todo si a uno le presentan a viejas glorias del mejor Flamengo de la historia. Allí se encuentra también el Estádio José Bastos Padilha, con una gradona para 4.000 espectadores donde entrena el Flamengo. Existe un proyecto de rehabilitación para ampliarlo hasta los 25.000.