Puede que el torneo haya sido mejorable en ciertos aspectos, puede incluso que fuera inoportuno, pero la atmósfera ha resultado impecable. Por eso, que Brasil, Alemania, Argentina y Holanda vayan a disputarse el título no deja de ser un guiño a este Mundial irrepetible.

 

El Cristo Redentor preside el Corcovado
El Cristo Redentor se alza imponente en el Corcovado.

 

Se trata, junto a Italia, de las cuarto grandes selecciones de siempre. Han ganado más que nadie y, en el caso de Holanda, perdido con más clase que cualquier otro. Será un duelo entre Suramérica y Europa, entre diferentes maneras de entender el juego. Posiblemente, la que peor ha representado su papel haya sido Brasil, presa de la falta de talento y del carácter de su entrenador, dispuesto a todo con tal de ganar. Esa efervescencia de Scolari contrasta con la sobriedad alemana, para mí el mejor equipo del campeonato. Sin una estrella que deslumbre, la fiabilidad de su juego ha eclipsado al resto.

 

Aficionados alemanes en el Corcovado
El Cristo Redentor parece bendecir a los alemanes…

 

Mientras Alemania no depende de nadie, Argentina lo ha fiado todo a Messi. Se trata, en mi opinión, de la apuesta más arriesgada de las cuatro. Siempre sobre en el alambre, su fútbol ha sido ramplón y tedioso. En ese escenario, Messi tan solo ha ofrecido chispazos. Y de eso, precisamente, anda sobrada Holanda. Con Robben, Van Persie y Sneijder, el cortocircuito en la defensa argentina podría ser de época. Habrá que ver si Messi alcanza para solucionar todos los problemas que podrían surgirle al equipo de Sabella. En cualquier caso, Maracaná espera paciente a los finalistas. Como se observa desde el Corcovado (a donde os invito a subir en el vídeo), el escenario estará a la altura de cualquiera de ellos.