Estoy seguro de que, si te lo propusieran ahora mismo, dejarías lo que estás haciendo para viajar a Liverpool y conocer Anfield. ¿Me equivoco? Yo haría lo mismo. Se trata, puedes estar seguro, de uno de los estadios más atractivos del mundo. Muchos de vosotros me habéis preguntado, a través de este blog, cuál es la mejor manera de conseguir entradas. Y habréis comprobado que no es fácil. Sin embargo, la reforma de la grada principal iniciada en enero de 2015 y que he ido mostrando en este enlace tiene dos consecuencias, una buena y una mala: el estadio aumenta su capacidad (esperemos que sea más fácil conseguir entradas para asistir al nuevo Anfield) pero lo hace a costa de perder cierto encanto. No se puede tener todo.

 

Asientos de madera en Anfield (Liverpool)
En estos asientos de madera, en la última fila de la grada principal, nos sentamos en nuestra visita a Anfield.

 

ADIÓS A LOS ASIENTOS DE MADERA

Es evidente que el encanto de Anfield no tiene nada que ver con su aspecto actual. Desde que fue construido en 1884 ha sufrido multitud de reformas, ampliaciones y mejoras —aquí puedes conoce la historia de Anfield). De no ser así, ahora probablemente sería un montón de escombros. Las gradas han ido creciendo, el mítico The Kop no adquirió su forma actual hasta 1994 y los palcos han surgido para dotar al estadio de más posibilidades. Pero es verdad que la tribuna que ha sido ampliada era la más auténtica del actual estadio. En mi viaje a Liverpool en el que conocí Anfield —puedes verlo en este enlace—, esa grada aún contaba con asientos de madera, los tornos de entrada eran tan estrechos que apenas cabía una persona (delgada) de perfil y los pasillos eran poco más que túneles bien iluminados. En 2014 los asientos fueron sustituidos y después lo ha hecho toda la grada.

 

Gradas con vigas en Anfield (Liverpool)
Las columnas de la grada principal de Anfield desaparecerán. Menos encanto, mejor visibilidad.

 

UNA GRADA SIN COLUMNAS

La ampliación también se ha llevado por delante las columnas que sostienen la cubierta. Aunque no las echaremos de menos (no facilitan la visión), sí resta cierto encanto a esa parte del estadio. ¿Hay algo más auténtico que una grada con vigas vistas? También cambia el entorno del estadio. Antes, Anfield estaba encajonado entre las viviendas del barrio. Grupos de casas rodeaban el recinto y apenas estaban separadas por un muro de ladrillo (mira la imagen de arriba). Para la reforma, varias filas de adosados fueron derribadas para dejar espacio a la nueva grada.

 

Grada The Kop, Anfield (Liverpool)
‘The Kop’, la fachada principal del estadio de Anfield… hasta que se construya la nueva grada.

 

‘THE KOP’ PIERDE PROTAGONISMO

El asunto del espacio ha provocado otro cambio. Digamos que, hasta ahora, la fachada principal de Anfield era The Kop, la grada que ocupan los hinchas reds detrás de la portería. Se trata de la más famosa, pero también la más visible del estadio y la que cuenta con la entrada principal, llamada Paisley Gateway, en honor a la leyenda del club Bob Paisley. Sin embargo, tras la remodelación, ese privilegio corresponde a la nueva grada, que se eleva imponente sobre el resto y emerge libre de obstáculos. Con ella, la capacidad del nuevo Anfield aumenta hasta los 54.000 espectadores, además de contar con grandes estaciones para restauración, eventos, zonas VIP, etc. Un gran salto hacia adelante que, inevitablemente, ha dejado en el camino algunos detalles que convertían a este estadio en un recinto único.