No hay que darle más vueltas: el mejor método para conocer una ciudad es preguntar. Al recepcionista, al camarero, a un taxista… Asegurarnos de que la información que hemos recopilado antes del viaje es bueno o, incluso, conseguir una mejor. Y eso es lo que hice camino del Pan de Azúcar. Por suerte me topé con Leonardo, un amable taxista que, además de hacerme pasar un rato divertido, me proporcionó algunos datos que desconocía y que pueden sernos de utilidad. Os aseguro que tener un guía en Río de Janeiro es un auténtico lujo.

Si te has preguntado cuál es la mejor hora para subir al Corcovado, la mejor playa para disfrutar de la puesta de sol, las vistas más espectaculares de Río de Janeiro o buscas un centro comercial para irte de compras, Leonardo tiene las respuestas. Como él mismo dice, «hay lugares muy hermosos en Río de Janeiro que la gente no conoce».