Este verano comienzan las obras que transformarán por completo el Santiago Bernabéu. Dentro de tres años estaremos ante un estadio completamente diferente, tanto por fuera —contará con techo retráctil y una nueva fachada— como por dentro —alojará un hotel y un videomarcador de 360º—. Así que aproveché mi visita a Madrid para vivir El Clásico entre el Real Madrid y el Barcelona para echar un último vistazo a uno de los estadios más emblemáticos del mundo. Al menos, antes de que las máquinas empiecen a trabajar —si quieres hacer el Tour del Bernabéu, aquí puedes comprar tus entradas—.

 

CAMBIOS CONSTANTES

Aunque no lo parezca, la evolución del Bernabéu ha sido constante desde su construcción hace 70 años. Primero se levantaron tres cuartas partes del segundo anfiteatro. Unos años después, se elevó la grada de Padre Damián, la que más tarde se conocería como El Gallinero. En ese sentido, el Bernabéu siempre fue un estadio asimétrico. Para el Mundial de España’82 se colocaron la cubierta (también tres cuartas partes del estadio) y los videomarcadores y, a mediados de los años 90, Ramón Mendoza construyó el tercer y cuarto anfiteatro. Después llegaron las constantes mejoras emprendidas por Florentino Pérez, que ha convertido en el Bernabéu en un estadio de primer nivel: zonas de restauración, palcos VIP, nuevos espacios interiores, ascensores panorámicos, escaleras mecánicas, el Tour del Bernabéu…

 

Estadio Santiago Bernabéu (Madrid)
El tercer y cuarto anfiteatros del Bernabéu son especialmente incómodos.

 

GRAN CAPACIDAD, POCA COMODIDAD

Todo esto os lo enseño en el vídeo. Es innegable que el Bernabéu es difícilmente mejorable en cuanto a servicios, pero yo no tengo tan claro que una reforma sea la mejor opción, sobre todo a cambio de 400 millones de euros, que es un dineral. El Bernabéu es un estadio grande, pero no amplio. Y me explico: para alcanzar los 80.000 espectadores, los graderíos se han tenido que aprovechar al máximo: los asientos están demasiado justos, hay pocas zonas de paso, todo está muy apretado y resulta incómodo. Transitar por la grada resulta bastante engorroso. Por poner un ejemplo, el nuevo estadio del Atlético tendrá una capacidad para 66.000 espectadores, pero la amplitud de sus gradas daría para mucho más. Los asientos son más grandes, están más separados y en las gradas sobran los pasillos de tránsito para los espectadores.

 

¿NO SERÍA MEJOR PENSAR EN UN ESTADIO NUEVO?

No soy un experto, ni en arquitectura ni en dirigir grandes empresas, pero creo que un estadio nuevo sería más apropiado para el Real Madrid. ¿Vosotros qué pensáis? —Podéis dejar vuestros comentarios abajo—. En cualquier caso, el nuevo Santiago Bernabéu será una joya arquitectónica, estoy seguro. Y, además, seguirá estando en el centro de la ciudad, en pleno Paseo de la Castellana, lo cual es un alivio para los madridistas. Eso no lo cambian por nada.

 

Panorámica del estadio Santiago Bernabéu (Madrid)
El Bernabéu es un estadio grande pero ni mucho menos amplio.