Pasar tres semanas en Río de Janeiro durante la Copa del Mundo de Brasil es el sueño de todo futbolero. Y yo lo exprimí al máximo. En cada rincón de la ciudad se respiraba fútbol. En la cima del Corcovado, en el Pan de Azúcar, montado en un taxi o incluso en una favela. Una delicia. Aquel día sin partidos en el Mundial aproveché la mañana para visitar la sede del Flamengo con Arnaldo Branco, mi compañero brasileño. Me enseñó las instalaciones del club, charlamos con Adilio y Julio César, dos históricos de los años 80, y fuimos a comer por la zona.

 

Camiseta de Uruguay firmada por Ghiggia (Brasil 2014)
Mi compañero Arnaldo Branco, con la camiseta de Ghiggia.

 

EL RESTAURANTE GONZALO ES AHORA EMPÓRIO GOURMET

Arnaldo me llevó a una parrilla uruguaya que conocía (se llamaba Gonzalo, aunque cerró y en su lugar abrieron un lugar llamado Empório Gourmet). No era mala elección para desconectar por un día de la comida brasileña, por más que el restaurante superara mi presupuesto. Pero la jugada salió redonda. Tuvimos el tino de elegir la mejor mesa del local, un rincón cargado de mística futbolera: sobre nosotros, enmarcada junto a una bandera uruguaya, la histórica camiseta del Maracanazo firmada por el propio Ghiggia, el autor del gol que le dio a Uruguay la Copa del Mundo del 50 ante 200.000 estupefactos brasileños.

 

Camiseta de Uruguay firmada por Ghiggia (Brasil 2014)
Camiseta del histórico Maracanazo firmada por Ghiggia el 16 de julio de 2012, exactamente 62 años después.

 

¿QUÉ HABRÁ SIDO DE LA CAMISETA?

Tan sólo dos meses antes se había parado en ese mismo rincón para dedicarles su mayor tesoro. Porque Ghiggia presumía de que sólo tres personas habían logrado silenciar Maracaná con un sólo gesto: el Papa, Frank Sinatra y él. Su gol en el minuto 34 del segundo tiempo ante Brasil lo había situado para siempre en el Olimpo. Y era el único que podía contarlo. Hasta que un 16 de julio, el mismo día que anotó aquel gol pero 65 años después, fallecía en plena conmemoración de un episodio que sigue clavado en el corazón de los brasileños. Por suerte para ellos, ya no tendrán que verla cada vez que vayan al nuevo restaurante. Porque, ¿qué habrá sido la camiseta de Ghiggia?